Nacionales
28 de abril de 2026
abuso sexual digital
Inédito Fallo: Tribunal de Morón marca hito contra el grooming: 20 años de cárcel por abuso virtual a una nena de 12 años**
En un fallo histórico, la Justicia de Buenos Aires impuso 20 años de prisión a un hombre que abusó sexualmente de una niña de 12 años sin tocarla jamás. El caso, resuelto por el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N° 4 de Morón, redefine los límites de los delitos sexuales en el mundo online, al probar un sometimiento total a través de la red.
El abusador operaba desde la prisión
Orlando Tristán Novillo, ya recluido en la Unidad N° 21 de Campana (provincia de Buenos Aires), usó un teléfono móvil introducido en su celda para cazar a la víctima. Todo empezó en enero de 2020 en Instagram, donde se hizo pasar por un adolescente y la enganchó con la promesa de un trabajo como modelo. Primero pidió fotos en ropa interior, luego desnudos. Con ese material en mano, la extorsionó durante más de tres años: la obligaba a actos autolesivos sexuales vía videollamadas, amenazaba con publicar las imágenes o matar a su familia, y hasta le sacaba datos de tarjetas de crédito para recibir pagos por Pago Fácil o billeteras virtuales.
La alerta que rompió el silencio
El horror salió a la luz gracias a una maestra de danzas que notó el malestar de la nena, la escuchó sin prejuicios y avisó a la madre. "Esa docente fue clave por su coraje y sensibilidad", resaltó el fiscal Carlos Oviedo, a cargo de la investigación.
Un cautiverio invisible, pero devastador
Los jueces confirmaron un "encierro psicológico y cibernético" prolongado. En el teléfono del condenado, peritos incautaron 719 archivos de material explícito con abuso infantil. La sentencia lo halló culpable de abuso sexual agravado, producción y almacenamiento de pornografía infantil, corrupción de menores, extorsión y estafas con tarjetas.
El peritaje psicológico de la víctima reveló secuelas graves: trauma profundo, autoestima destruida y trastornos del sueño. Oviedo subrayó la responsabilidad colectiva: "Las escuelas tienen protocolos claros. Si la familia no denuncia, los directivos deben hacerlo de inmediato".
Este precedente fortalece la lucha contra el grooming en Argentina, demostrando que el daño digital es tan real como el físico.



