Ramón Díaz, uno de los entrenadores más laureados en la historia de River, volvió a referirse públicamente al club que marcó su carrera. El DT recordó que la última vez que estuvo en el Monumental fue en 2014, tras la obtención del Torneo Final, y dejó en claro que le gustaría volver si recibe una invitación oficial.

"La última vez que fui a la cancha de River fue en el campeonato del 2014 que ganamos. Si me invitan al Monumental voy, pero no me gusta aparecer solo si no me invitan", afirmó el Pelado. Además, pidió respeto por el cuerpo técnico actual y destacó la importancia de darle tiempo para trabajar con tranquilidad.

Sobre el presente del equipo, Díaz destacó la labor de Eduardo Coudet, actual entrenador, a quien calificó como un "profesional increíble" que está en proceso de revertir la situación. "El equipo está mejorando pero necesita tiempo. Coudet no armó el plantel, hay que darle tiempo para adaptarse", aseguró.

El ex entrenador millonario recordó también sus charlas con Coudet, motivadas por la buena relación entre su hijo Emiliano y el DT, y analizó el contexto económico y deportivo del club: "River siempre fue vendedor, no comprador; hace crecer a los jóvenes y ahora tiene más facilidades económicas".

No esquivó la polémica cuando habló de Marcelo Gallardo, con quien no mantiene contacto desde que coincidieron como entrenador y jugador. Díaz confesó que le hubiera gustado que Gallardo se contactara con él durante su paso por Arabia Saudita para intercambiar experiencias, y recordó que en 2019 lo definió como "el mejor técnico en la historia de River".

A nivel futbolístico, valoró a los defensores actuales del plantel, destacando la jerarquía de jugadores como Martínez Quarta, Pezzella y Montiel, y elogió a Quintero por su calidad técnica. Sin embargo, lamentó la ausencia del equipo en la Copa Libertadores como uno de los principales dolores del momento.

Finalmente, Ramón Díaz resaltó su recorrido profesional en el exterior donde conquistó siete títulos en los últimos años, resaltando que logró triunfos fuera de River, lo que le brinda tranquilidad y orgullo.

Su mensaje fue claro: un llamado formal podría volver a abrirle las puertas del club que siempre lleva en su corazón.