PSG, otra vez finalista: madurez, jerarquía y una candidatura firme al trono europeo
El empate 1-1 en Alemania, sumado al vibrante 5-4 conseguido en París, le permitió cerrar la semifinal con un global de 6-5 y sellar su boleto a Budapest, donde buscará levantar la “Orejona” por segunda vez.
El Paris Saint-Germain volvió a decir presente en el escenario más grande del fútbol europeo. Tras eliminar al Bayern Munich en una serie electrizante, el conjunto francés se clasificó a una nueva final de la UEFA Champions League y confirma que atraviesa uno de los momentos más sólidos de su historia reciente.
El empate 1-1 en Alemania, sumado al vibrante 5-4 conseguido en París, le permitió cerrar la semifinal con un global de 6-5 y sellar su boleto a Budapest, donde buscará levantar la “Orejona” por segunda vez.
De la irregularidad a la contundencia
El camino del PSG no fue lineal. En la fase liga mostró algunas dudas, con un rendimiento irregular que incluyó cuatro victorias, dos empates y dos derrotas. Incluso en la serie ante el Mónaco dejó algunas señales de vulnerabilidad, avanzando con un ajustado 5-4 global.
Sin embargo, lo que parecía una versión incompleta del campeón mutó drásticamente en las instancias decisivas.
A partir de los octavos de final, el equipo parisino desplegó su mejor versión: goleó al Chelsea con autoridad (5-2 y 3-0), eliminó sin sobresaltos al Liverpool (4-0 global) y superó a un rival de peso como el Bayern en una semifinal cargada de tensión.
La prueba de carácter
La serie ante el gigante alemán fue, probablemente, el examen definitivo. El PSG golpeó primero en Francia en un partido histórico con nueve goles, uno de los más espectaculares en semifinales del torneo.
En la revancha, lejos de repetir el vértigo ofensivo, mostró otra faceta: solidez, orden y capacidad para resistir en un contexto adverso. Esa dualidad es, precisamente, la principal virtud de este equipo.
Ya no se trata solo de talento individual. Este PSG parece haber alcanzado una madurez competitiva que lo vuelve peligroso en cualquier escenario. Supo sufrir, administrar ventajas y responder en momentos críticos, características propias de los equipos campeones.
Un candidato con argumentos
Más allá de algún sobresalto inicial, el conjunto francés apareció cuando debía hacerlo. Y ese es un rasgo que suele definir a los campeones: no necesariamente dominar siempre, sino imponerse en los momentos decisivos.
Con una estructura más equilibrada, menos dependiente de figuras y más enfocada en el colectivo, el PSG llega a la final como un serio candidato. El objetivo es claro: confirmar su hegemonía reciente y consolidarse definitivamente como el mejor equipo de Europa.
Budapest será el escenario. Y el PSG, otra vez, el protagonista.