Fuerte advertencia de la ONU a Trump, esta prohibido ataques contra infraestructuras civiles
El secretario general de la ONU, António Guterres, instó a una desescalada inmediata del conflicto y exhortó tanto a Estados Unidos como a Israel a “poner fin a la guerra”
La escalada de tensión en Medio Oriente sumó este lunes un nuevo capítulo tras las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien amenazó con bombardear infraestructura clave en Irán si no se garantiza la reapertura del estratégico Estrecho de Ormuz antes del martes 7 de abril. El ultimátum fija como límite las 20:00 horas de Washington y pone en el centro de la escena internacional una eventual acción militar sobre objetivos como puentes y centrales eléctricas, considerados críticos para el funcionamiento del país persa.
Frente a este escenario, la Organización de las Naciones Unidas emitió una respuesta de fuerte tono jurídico y humanitario. A través de su portavoz, Stéphane Dujarric, el organismo recordó que el derecho internacional prohíbe de manera expresa los ataques contra infraestructuras civiles, incluidas las energéticas. La advertencia no es menor: dichas instalaciones son esenciales para la supervivencia de la población, por lo que su destrucción podría derivar en consecuencias humanitarias de gran escala.
En la misma línea, el secretario general de la ONU, António Guterres, instó a una desescalada inmediata del conflicto y exhortó tanto a Estados Unidos como a Israel a “poner fin a la guerra”. El jefe del organismo multilateral subrayó que el uso de la fuerza, lejos de resolver disputas, socava la paz y la seguridad internacionales, en un contexto ya marcado por una alta volatilidad geopolítica.
Desde Teherán, la reacción no se hizo esperar. La misión iraní ante Naciones Unidas calificó las declaraciones de Trump como una “incitación directa a aterrorizar a la población civil” y reclamó una intervención urgente del organismo internacional. El señalamiento busca encuadrar la amenaza dentro de posibles violaciones al derecho internacional humanitario, elevando la tensión diplomática a niveles críticos.
Por su parte, el mandatario estadounidense desestimó las advertencias legales y sostuvo que impedir el desarrollo nuclear iraní justifica medidas extremas. “El verdadero crimen de guerra es permitir que Irán tenga un arma nuclear”, afirmó, en una declaración que evidencia la distancia entre la postura de Washington y los marcos normativos internacionales invocados por la ONU.
En paralelo, se mantiene vigente una tregua temporal de cinco días anunciada por la Casa Blanca con el objetivo de abrir una instancia de negociación. Sin embargo, las autoridades iraníes han negado la existencia de contactos directos con Trump, lo que siembra dudas sobre la viabilidad de un acuerdo en el corto plazo. En este contexto, la comunidad internacional observa con preocupación la evolución de los acontecimientos en una región clave para el comercio energético global.



