No es exagerado tildar de épico al triunfo de San Lorenzo. No siempre tiene que haber una recompensa inmediata para darle tal magnitud a un partido de fútbol. En la tormentosa noche del Bajo Flores, lo que consiguió el ahora San Lorenzo de Gustavo Álvarez pudo haber marcado un quiebre para lo que viene. Encima le sirvió para volver al Top 8.

San Lorenzo Estudiantes

Tras cinco partidos sin conocer la victoria, el Ciclón retomó la senda ante un Estudiantes que no aprovechó la derrota de Vélez para subirse a la punta de la Zona A. Fue un encuentro al que el 1-0 le quedó corto. Muy corto. Chances para ambos equipos, patadones, un sinfín de amarillas, dos rojas (Tomás Palacios y el DT Medina), y hasta el propio técnico de Estudiantes corriendo bajo el agua terminado el duelo para ir a buscar a Zunino.

Para entender el triunfo de San Lorenzo hay que centrarse en dos pilares fundamentales. En el primer tiempo, el factor determinante fue el Perrito Barrios. En el ST, el arquero Gill. El volante es un pleno total del nuevo técnico, quien le dio la confianza y ya cosecha éxitos. El más talentoso del local generó el gol con un excelente cambio de dirección para sacarse de encima una marca y descargar para Insaurralde.